viernes, 20 de febrero de 2009

La sonrisa de una desconocida

Gente... Cada día nos cruzamos con una gran cantidad de personas, o mejor dicho masas de personas que corren de un lado para otro. A veces te sientes perdido entre una multitud de desconocidos, seres que parecen máquinas inhumanas que tienen sólo una preocupación: ellos mismos. Como se suele decir... mucha gente pero pocas personas.

Pero es en estos días de rostros indiferentes y miradas prejuiciosas cuando surgen gestos que muestran que aun existen excepciones. Y hace falta muy poco para alegrarle el día a una persona, o cuanto menos, para dejarle con un buen sabor de boca. Unas sencillas palabras, una muestra de agradecimiento, una sonrisa... A veces lo sientes por parte de tus amigos y allegados, pero en otras ocasiones se trata de extraños con los que se trazan efímeros vínculos, como cómplices de una misma realidad.

Con estas palabras quiero darle las gracias a una persona, que no es extraña pero sí desconocida y a la que me gustaría descubrir. Darle las gracias por la sonrisa que me dedica cada vez que nos cruzamos por algunos de los pasillos de la facultad, la sonrisa más bonita que he visto. Yo le intento devolver el gesto torpemente, y es cuando ella dice: vaya! siempre nos cruzamos por aquí! Y ese es el problema, que sólo tenemos en común un instante...

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